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Historia de las Caldas:
Las Caldas de
Nocedo se encuentran medio
kilómetro al norte de Nocedo de
Curueño, a unos 1.060 metros de
altitud sobre el nivel del mar.
El edificio se encuentra situado
paralelamente al río Curueño
entre este y la Calzada Romana a
la Vegarada. Aunque conocidas
las virtudes de sus aguas desde
antiguo, no es hasta el año 1900
en que Emilio Díez Ordoñez y su
hermano Laureano deciden
explotarlo levantando el primer
edificio del Balneario,
ampliándose en años posteriores
con un Hotel, edificios anexos
con salas de tertulias, recreo y
lectura. Durante la Guerra Civil
y a principios del año 1.937 el
batallón AS-250 toma el
balneario de Caldas de Nocedo y
el pueblo de Nocedo de Curueño.
El balneario pasa a ser el
cuartel del batallón, y encima
del mismo fortifican la ladera
de la montaña con una gran
trinchera y abren una galería
que los lleva a otra posición
para armas automáticas por
encima del pueblo. Cuando el
ejercito nacional se acerca a la
zona, el edificio es abandonado,
saqueado e incendiado. Acabada
la guerra, se repara el edificio
levantándose una altura más para
acondicionar más habitaciones.
En 1.941 se edifica una
hospedería con habitaciones de
segunda y tercera clase, estas
disponían de cocina común donde
realizar sus comidas. Se
celebraba misa y rosario diario
en la capilla anexa, donde sanar
el alma además de las dolencias
del cuerpo.

Tratamientos, Análisis y
Propiedades del Agua:
Las aguas
definidas como Oligo-mineralizadas,
bicorbanatadas mixtas,
nitrogenadas y radioactivas,
estaban indicadas para el
tratamiento de todo tipo de
enfermedades reumáticas, con
acción beneficiosa sobre el
aparato respiratorio en los
casos de bronquitis, asma y
catarros, y con beneficios en
las enfermedades del estómago,
intestinos e hígado.
Normalmente
se impartían nueve baños u otro
numero inferior impar, durando
cada uno sobre 10 minutos, con
el agua a 38º. Posteriormente
se aplicaba el chorro durante
aproximadamente 8 minutos a 42º
, de los chorros a la cama a
reposar y sudar, después era
recomendable el paseo.
Finalizado el tratamiento era
recomendable 40 días sin coger
frío y usando agua caliente. Los
tratamientos duraban tres
temporadas por lo general,
siendo a partir del tercero
cuando se notaba la gran
mejoría.
Cronica
del Balneario de Nocedo en 1905
En el
más humilde rincón de la
montaña de León, partido
judicial de La Vecilla,
hacia la parte Norte del
pintoresco pueblo de
Nocedo, como a un
kilómetro de distancia,
se ve un edificio que
por su aspecto se
distingue ser un
Balneario titulado
Caldas de Nocedo, como
se lee e un gran rótulo
en la pared del mediodía
del edificio; se halla
situado entre dos
elevadísimas montañas a
las márgenes del
riachuelo de Lugueros,
que en sus limpias y
cristalinas aguas cría
esquisitas truchas de
que el bañista disfruta
con frecuencia en la
confortable mesa que se
sirve en el Balneario,
cuya fonda está a cargo
del atento y simpático
montañés D. Rafael
Orejas, quien con la
amabilidad que le
caracteriza ofrece a los
bañistas todo lo
necesario para hacer su
estancia en el Balneario
más agradable y
distraída; el viaje se
hace con toda comodidad
por el ferrocarril de
Asturias a La Robla,
tomando en ésta el
económico de Balmaseda
hasta La Vecilla, donde
hay un cochecillo que a
todos los trenes sale
para el Balneario que en
media hora conduce por
pintoresca carretera a
los bañistas al
Establecimiento
Balneario.
Son
estas aguas
termales-bicarbonatadas-sódicas,
que hasta el año pasado
usaban los bañistas al
aire libre y por
consiguiente sin
comodidad alguna, pues
bebían el agua en la
fuente al descubierto y
el baño lo tomaban en
una charca que se
formaba de las aguas
sobrantes; no obstante
el abandono y descuido
de su propietario,
acudían numerosos
bañistas que, merced a
la eficacia del
principio medicativo que
contenían las aguas,
muchísimos bañistas
recobraban su completa
salud; en tal lamentable
estado las adquieren dos
hijos del país, los
señores Diez y hermano,
que animados por
personas competentes en
esta clase de asuntos,
transforman aquello
radicalmente,
construyendo un hermoso
y confortable Balneario
que, sin grandes
pretensiones, llena
todas las indicaciones
de esta clase de
establecimientos; el
edificio es de nueva
planta, mide unos
veintidós metros de
largo por nueve de ancho
aproximadamente, tiene,
pues, hermosas y bien
ventiladas habitaciones,
elegante y espacioso
comedor para bañistas de
primera y segunda clase,
con una preciosa galería
que sirve de salón de
recreo, con pintorescas
vistas sobre el río que
se desliza
tranquilamente junto al
Establecimiento; tiene
un piso alto también con
habitaciones a precios
económicos y por lo
tanto al alcance de las
clases humildes; cuenta
con distraidos paseos
que los bañistas pueden
usar sin peligro alguno,
pues por la parte Norte
puede utilizarse la
carretera al pueblecillo
de Villarrasil, puente
de los Verdugos a los
caseríos de Valdeteja
pasando por las faldas
de las imponentes
montañas de roca que
forman las renombradas
hoces de Valdelugueros,
en las que se encuentran
a cada paso numerosas
cuevas, como las de las
palomas, la del fraile y
otras cuyo origen se
ignora; hay también
otras veredas que por lo
accidentadas son
pintorescas y
sorprendentes, en que el
bañista encuentra solaz
recreo; por la parte Sur
se hallan los pueblos de
Nocedo, Montuerto,
Valdepiélago y otros; al
Poniente del Balneario,
pasando una hermosa
collada, se halla muy
próxima la célebre cueva
de San Froilán, que es
muy visitada por los
leoneses, y al Oriente
elevadas montañas, que
con las cabras, ovejas y
vacas que las recorren,
ofrecen a la vista del
observador un aspecto
sombrío a la vez que
elegante.
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